La fidelización de la población joven, especialmente de la Generación Z, ya no responde a los esquemas tradicionales. Aunque parezca contradictorio, porque es una generación puramente digital, no se basa en la costumbre ni en la proximidad física, sino en la conexión real. La repetición no es automática: se construye y se valida constantemente y la lealtad es condicional, y depende de la experiencia global que se percibe en cada interacción. Para la farmacia comunitaria, esto implica una realidad clara: no basta con estar cerca, hay que ser relevantes en cada visita.