Mitos sobre la gripe y el resfriado

Mitos sobre la gripe y el resfriado

La bajada de las temperaturas trae consigo algunas enfermedades muy comunes en la época de frío. Las más habituales son los resfriados y los episodios de gripe que, a menudo, se confunden. Sin embargo, aunque tengan síntomas parecidos, son dos afecciones diferentes y hay que tratarlos de forma distinta.

En otoño e invierno es habitual la aparición de virus respiratorios como la gripe o el resfriado. Estas dos enfermedades tienden a confundirse, aunque es importante saber distinguirlas para seguir el tratamiento que mejor se adapte a los síntomas detectados.

 

Aunque ambas afecciones tienen un origen vírico, sus efectos son distintos: mientras que los síntomas del resfriado son benignos y acostumbran a desaparecer por sí solos, la gripe puede presentar complicaciones y resulta potencialmente grave para determinados segmentos de la población [1].

 

Diferencias entre la gripe y el resfriado común

Como hemos apuntado previamente, tanto la gripe como el resfriado se consideran infecciones virales agudas que afectan, principalmente, a las vías respiratorias superiores [1]. Por eso, sus diferencias fundamentales no tienen que ver con su origen, sino con su sintomatología.

Síntomas del resfriado

El cuadro clínico del resfriado común empieza con la aparición de estornudos y mucosidad fluida, acuosa y abundante. A estos síntomas se le añaden otros efectos, como [2]:

  • Dolor o irritación de garganta
  • Dolor leve de cabeza o corporal
  • Malestar general

 

En la mayoría de los casos, estos síntomas surgen en los tres primeros días posteriores a la exposición al virus.

Síntomas de la gripe

En el caso de la gripe, su aparición es repentina y se percibe con un cuadro de fiebre de entre 38 y 40 °C. Normalmente, este aumento de la temperatura corporal se acompaña de dolores musculares, cefalea intensa, a menudo con sensibilidad a la luz, astenia, cansancio y malestar general [1] y [3].

Estos síntomas definen una gripe común y acostumbran a mejorar de forma espontánea a partir de las 72 horas desde su aparición. Sin embargo, este virus se puede manifestar de forma distinta en cada persona y existen otros efectos posibles como el dolor abdominal, las náuseas o la diarrea [3].

Además, puede provocar algunas complicaciones, como la bronquitis o la neumonía.

Diferencias entre el resfriado y la gripe

En vistas de lo anterior, ya podemos percibir algunas de las diferencias entre estos dos virus. Aun así, hay otros aspectos que distinguen la gripe y el resfriado [1], [4], [5]:

  • Inicio. El resfriado empieza de forma paulatina, mientras que la gripe aparece súbitamente.
  • Estacionalidad. El virus de la gripe es específico cada año y el del resfriado se manifiesta en tres picos anuales; a principios de otoño, mitad de invierno y primavera.
  • Fiebre. La aparición de un estado febril es muy poco común en los episodios de resfriado, pero es un síntoma habitual de la gripe.
  • Congestión, estornudos o dolor de garganta. Estos efectos son comunes en los casos de resfriado, aunque no siempre aparecen en los de gripe.
  • Duración. El virus de la gripe acostumbra a durar entre 3 y 7 días, mientras que el del resfriado se puede alargar entre 8 y 10.
  • Cefalea. Se manifiesta de forma aguda e intensa en los episodios de gripe, pero es muy poco común en los de resfriado. 

 

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Mitos y verdades de la gripe y el resfriado

El mismo hecho de que estos virus sean tan habituales, especialmente en las épocas de frío, es el que provoca la aparición de varios mitos alrededor de la gripe y los resfriados. Algunos de estos mitos son muy comunes y es importante saber si son ciertos o no para no alargar estas enfermedades ni compartir información errónea con otras personas afectadas.

Algunas de estas creencias son [6] y [7]:

  • “Coger frío provoca resfriados”. Mito. Aunque es cierto que los ambientes fríos favorecen la aparición y transmisión de estos virus, el frío en sí mismo no causa ni resfriados, ni gripes.
  • “Beber mucho líquido alivia los síntomas”. Mito. Si bien es cierto que la ingesta adecuada de agua es fundamental para la salud, esta afirmación no está avalada científicamente. Además, se debe tener en cuenta que la absorción de líquidos no proviene sólo de las bebidas, sino también del agua que contienen los alimentos.
  • “Se deben tomar antibióticos ante episodios intensos”. Mito. A menudo se recomienda el uso de este tipo de fármacos. Sin embargo, estas enfermedades son producidas por un virus y la acción de los antibióticos afecta a las bacterias. Por lo tanto, no sólo no favorecen la recuperación, sino que pueden provocar efectos adversos.
  • “La vacuna de la gripe puede infectarme del virus”. Mito. En ocasiones, se piensa que la inyección contra la gripe contiene una dosis del virus vivo, aunque no es así. De esta forma, la administración de la vacuna no puede contagiar esta enfermedad.
  • “Aunque sea personal sanitario no debo vacunarme, si no atiendo a pacientes”. Mito. A veces, se extiende el pensamiento de que sólo deben vacunarse los profesionales sanitarios que atiendan directamente a pacientes o que pertenezcan al colectivo vulnerable. Sin embargo, todo el personal sanitario debe recibir la vacuna para evitar el contagio a compañeros que sí cumplan los requisitos anteriores.
  • “Tomar miel va bien para la garganta”. Verdad. Otra creencia tradicional es la de que la miel alivia el dolor de garganta y la tos, especialmente si se combina con limón. Lo cierto es que su uso es tan eficaz como el de un antitusivo y, además, no presenta efectos adversos.
  • “Fumar empeora el resfriado”. Verdad. Efectivamente, algunos estudios demuestran que los fumadores son más propensos a contagiarse de estos virus y a padecer sus síntomas de forma más intensa.

Consejos para prevenir la gripe y el resfriado

Más allá de tener en cuenta la fiabilidad de los mitos anteriores, sí que existen algunos hábitos que pueden contribuir a la prevención de la gripe y el resfriado. En el caso de la gripe, al tratarse de un virus distinto cada año, se propone una campaña de vacunación anual recomendada para los colectivos vulnerables y el personal sanitario.

En el caso del resfriado, se pueden considerar algunas cuestiones, como [1] y [2]:

  • Lavarse las manos frecuentemente y evitar el contacto con los ojos, nariz y boca, antes del lavado.
  • Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.
  • Evitar o reducir el contacto con personas afectadas.
  • No compartir vasos ni cubiertos.
  • No fumar.
  • Evitar aglomeraciones en espacios cerrados o sin ventilación.

 

A pesar de estos hábitos y los propios de una vida sana, como una correcta hidratación o alimentación, es posible contagiarse tanto de resfriado como de gripe. En ese caso, se pueden seguir algunos tratamientos para aliviar sus efectos.

 

Tratamientos para la gripe y el resfriado

Como ya hemos apuntado, se debe evitar el uso de antibióticos, puesto que no actúan frente a los virus y sólo se recetan en el caso de complicaciones bacterianas. También es importante evitar la automedicación y conocer las funciones de los medicamentos que pueden ser recetados por los profesionales médicos:

  • Analgésicos: Se usan para aliviar la fiebre, el dolor de garganta y de cabeza y el malestar general.
  • Descongestionantes: Provocan una vasoconstricción en la mucosa nasal que facilita la descongestión.
  • Antihistamínicos: Producen una vasodilatación profunda y se acostumbra a recetar en procesos respiratorios con congestión nasal, lagrimeo y estornudos.
  • Antitusivos: Su uso se ciñe a los casos en los que una tos improductiva interfiere en el sueño, impidiendo el descanso e irritando las vías respiratorias.
  • Mucolíticos: Disminuyen la viscosidad de los mocos bronquiales, facilitando su expulsión.
  • Expectorantes: Aumentan el volumen de las secreciones bronquiales, estimulando los mecanismos para su expulsión. Acostumbran a usarse juntamente con los mucolíticos.

Estos son algunos de los tratamientos más comunes para los efectos de la gripe y el resfriado, aunque existen algunos otros. Cada caso tiene sus particularidades y debe ser el profesional sanitario quien indique el procedimiento que debe seguir cada paciente.

NPS-ES-NP-00338 (septiembre 2023)

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Uso de antigripales:cómo y cuándo 

Referencias

 

[1] Rosas, Maria Rafaela. Gripe y resfriado: Clínica y tratamiento. Offarm, 2008, vol.27, nº2, p.47-51. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-gripe-resfriado-clinica-tratamiento-13116051 [Acceso: 13/09/23]

[2] Resfriado común. Mayo Clinic. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/common-cold/symptoms-causes/syc-20351605 [Acceso: 13/09/23]

[3] Gripe. Clínica Universidad de Navarra. Disponible en:  https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/gripe [Acceso: 12/09/23]

[4] Cómo diferenciar una gripe de un catarro. Clínica Universidad de Navarra. Disponible en: https://www.cun.es/chequeos-salud/vida-sana/consejos-salud/como-diferenciar-gripe-catarro [Acceso: 12/09/23]

[5] Gripe. Biblioteca Nacional de Medicina. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/flu.html [Acceso: 12/09/23]

[6] 10 mitos sobre el resfriado. Organización de Consumidores y Usuarios. Disponible en: https://www.ocu.org/salud/enfermedades/noticias/10-mitos-resfriado [Acceso: 12/09/23]

[7] Frente a la gripe. Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/campannas/campanas16/pdf/gripeMitoRealidad.pdf [Acceso: 12/09/23]

 

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