Salud íntima y cistitis en verano: ¿qué hacer desde la farmacia?  

Salud íntima y cistitis en verano: ¿qué hacer desde la farmacia?  

Con la llegada del verano, también aumentan las consultas en farmacia relacionadas con molestias urinarias y salud íntima. El calor, la humedad, el sudor, la deshidratación o el uso prolongado de bañadores húmedos pueden favorecer la aparición de infecciones del tracto urinario (ITU), especialmente las cistitis. En este contexto, la farmacia comunitaria desempeña un papel importante en la educación sanitaria, la prevención y la orientación ante los primeros síntomas. 

La cistitis es una infección urinaria que afecta a la vejiga y provoca inflamación. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el escozor, ardor o dolor al orinar, la necesidad frecuente de ir al baño, la sensación persistente de querer orinar, aunque la vejiga esté vacía, molestias o presión en la parte baja del abdomen y cambios en el color de la orina. En algunos casos también puede aparecer sangre en la orina. 

La mayoría de las infecciones urinarias están causadas por bacterias procedentes del aparato digestivo, especialmente Escherichia coli, responsable de entre el 70 % y el 90 % de los casos. Estas bacterias colonizan previamente la zona perineal y vulvovaginal periuretral y, desde ahí, ascienden por la uretra hasta la vejiga. 

La uretra femenina, al ser más corta, facilita el ascenso de bacterias hacia la vejiga, por lo que las infecciones urinarias son más frecuentes en mujeres. Además, durante el verano existen distintos factores que pueden favorecer la proliferación bacteriana, como la deshidratación, el aumento de la humedad en la zona urogenital, la alteración de la flora vaginal o el incremento de las relaciones sexuales durante las vacaciones. 

Durante esta época también solemos modificar algunos hábitos diarios: pasamos más tiempo en playas y piscinas, sudamos más y, en ocasiones, no mantenemos una hidratación adecuada. Estas condiciones pueden favorecer la proliferación de bacterias en la vejiga y aumentar el riesgo de infección. 

Algunos estudios han demostrado que cuando la temperatura media semanal se sitúa entre 25 y 30 °C, la incidencia de ITU aumenta entre un 20 % y un 30 % respecto a semanas más frías. También se ha observado que las altas temperaturas pueden asociarse con un mayor riesgo de complicaciones relacionadas con estas infecciones. 

Desde la farmacia comunitaria, el abordaje puede centrarse especialmente en la prevención y en el acompañamiento ante las primeras molestias urinarias. Muchas personas consultan primero en la farmacia ante síntomas leves o dudas relacionadas con la salud íntima, por lo que el consejo farmacéutico puede ayudar a reforzar hábitos saludables y detectar posibles signos de alarma, como por ejemplo:  

Identificación precoz de síntomas 

  • Ayudar a reconocer los signos iniciales de una posible infección urinaria.  
  • Detectar síntomas de alarma que requieren derivación médica inmediata.  
  • Diferenciar posibles infecciones urinarias de otras alteraciones ginecológicas o urinarias.  

Asesoramiento en grupos de riesgo 

  • Mujeres con infecciones recurrentes.  
  • Mujeres posmenopáusicas.  
  • Mujeres embarazadas.  
  • Personas con diabetes u otros factores predisponentes.  

Promoción de medidas preventivas basadas en la evidencia 

  • Recomendaciones sobre hidratación.  
  • Consejos relacionados con las relaciones sexuales cuando proceda.  
  • Orientación sobre el uso de determinados productos preventivos, como arándano rojo o D-manosa, cuando estén indicados y según el perfil de la mujer.  
  • Refuerzo de hábitos de autocuidado.  

Consejos para las infecciones urinarias desde la farmacia: 

Entre los principales consejos que pueden ofrecerse desde la farmacia destacan: 

  • Mantener una hidratación adecuada durante los meses de calor, consumiendo líquidos de forma regular a lo largo del día. De forma general, se recomienda beber alrededor de 2 litros de agua diarios salvo contraindicación médica.  
  • Evitar retener la orina y vaciar la vejiga con frecuencia, aproximadamente cada 2-3 horas.  
  • Orinar después de las relaciones sexuales para ayudar a eliminar posibles bacterias que hayan podido acceder a la uretra.  
  • Mantener una higiene íntima adecuada y limpiar siempre la zona genital de delante hacia atrás para evitar el paso de bacterias desde la zona anal hacia la uretra.  
  • Evitar productos irritantes o con pH no neutro, así como duchas vaginales o espermicidas que puedan alterar la flora vaginal.  
  • Utilizar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas o sintéticas que retengan humedad y calor.  
  • Cambiar el bañador mojado lo antes posible tras salir de la piscina o la playa.  
  • Mantener una adecuada higiene en piscinas y jacuzzis y asegurarse de que estas instalaciones se encuentren en buenas condiciones higiénicas.  
  • Evitar el estreñimiento, ya que puede favorecer las infecciones urinarias.  
  • Moderar el consumo de sustancias que pueden resultar irritantes para la vejiga, como el café, el alcohol o las comidas muy picantes.  

Además, desde la farmacia puede ofrecerse orientación sobre productos destinados al cuidado íntimo o al mantenimiento de una flora vaginal saludable. Algunos probióticos pueden utilizarse como medida preventiva para ayudar a mantener el equilibrio de la flora vaginal, aunque se recomienda consultar previamente con profesionales sanitarios, especialmente en personas con patologías previas o tratamientos concomitantes. 

En algunos casos, ante síntomas compatibles con infección urinaria, puede recomendarse la realización de una prueba urinaria para ayudar a confirmar el diagnóstico. En la farmacia también pueden encontrarse test rápidos de orina para detectar parámetros como leucocitos, nitritos o sangre en orina. Sin embargo, el diagnóstico y el tratamiento antibiótico deben ser valorados por profesionales médicos. 

Actualmente, la mayoría de las cistitis no complicadas se tratan con pautas cortas de antibióticos, pero es importante evitar la automedicación, ya que no todas las infecciones requieren el mismo tratamiento y el uso inadecuado de antibióticos favorece las resistencias bacterianas. 

Cuando aparecen síntomas como fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos o dolor lumbar, puede tratarse de una infección más compleja, como una pielonefritis, y debe derivarse a valoración médica. También se recomienda consultar con profesionales sanitarios si las molestias persisten más de 48 horas, los episodios son recurrentes o existe embarazo. 

La farmacia comunitaria puede actuar como un espacio cercano para resolver dudas relacionadas con la salud íntima, reforzar hábitos preventivos y orientar ante los primeros síntomas durante los meses de verano. Una adecuada hidratación, una higiene íntima respetuosa y pequeños cambios en los hábitos diarios pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones urinarias durante la temporada estival. 

NPS-ES-NP-01018 (Mayo 2026) 

Referencias:  

 

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